Cyberlife: impresiones finales

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Las muestras de amor gustan, pero casi siempre muestran amores de papel. Novio nuevo, perfil compartido, foto de perfil de ambos abrazados con la Torre Eiffel al fondo, un 14 de febrero. Novio nuevamente nuevo, nuevo perfil compartido, detrás la Fontana di Trevi, el 16 de mayo. Y así vamos reinventando la felicidad, una y otra vez

La tristeza en cambio, no es cool y no se comparte. Funerarias, hospitales, días llenos de nada después de las rupturas, temas vedados.

Los colores saturados son garantía de mayor visibilidad. Ese paisaje no puede ser tan espectacular. Naturaleza maquillada. Nadie es tan lindo. Los filtros son mentiras blancas. La cantidad de filtros en las selfies es inversamente proporcional al nivel de autoestima o seguridad en uno mismo.

Scroll al abrir los ojos en la mañana. Scroll antes de cerrar los ojos en la noche. Scroll comiendo en la cena familiar. Scroll en el lugar donde fuiste a compartir unas cervezas con los amigos. Scroll de los amigos que fueron a compartir unas cervezas contigo. Scroll en clase. Scroll en el gimnasio. Scroll en el auto. Scroll a escondidas, en una reunión en el trabajo. Scroll después del sexo. Scroll. Scroll. Scroll. ANSIEDAD.

Lo efímero de las historias nos hace más libres. Ley Primera de la Facerepública: Entertain-me-in-two-seconds-or-lose-me-forever.

Ya la nieta no le pide el álbum de su infancia a la abuela cuando viene con un nuevo novio. La abuela lo tiene guardado en una gaveta y siempre espera ansiosa que el muchacho le pregunte cómo era la nieta de niña, para contarle las travesuras que se esconden en muchas de las fotos. Anécdotas de las que nadie se acuerda excepto ella. Pero ya el novio ha visto las fotos de la nieta de niña. Lo hizo rápido, de pasada y sin mucha curiosidad, en el álbum Infancia que ella tiene en Facebook.

El narcisismo se acepta de forma limitada. Hasta que el papel de rockstar le toca a uno. Álbumes digitales de 100 fotos de excursiones fantásticas en las montañas que compartimos con la esperanza de que todos admiren la foto 89, que es evidentemente la mejor.

“¿Sabían que el color turquesa se llama así por la esposa del sultán Suleiman II, apodado “el turco”? Ella era conocida como “la turquesa” y ese azul era su color favorito.” No sabían, porque es mentira. La ignorancia es el precio de dar por cierto todo lo que se publica sin cuestionar, corroborar, o indagar un poco más allá. Frases inspiradoras como única fuente de lectura. Benedetti, Cortázar, Neruda, tristemente convertidos en sitios comunes. Conversaciones enriquecedoras con el amigo que tenemos al lado de temas que nos escuecen que ya no nacerán, porque decidiste compartir una publicación controvertida que te hizo reflexionar para obtener par de  likes.

Facebook dog-friendly zone. Instacat monopoly. Deseando mucho que alguien inunde Instagram de fotos bellas y artísticas de su enorme iguana acabada de despertar acurrucada en las sábanas.

Te hacen bullying en la escuela. Llegas a tu casa, a tu computadora, a hacerle bullying a alguien más. Bullying extendido y multiplicado. El ciclo de la vida de un abusador-abusado.

Algoritmos diseñados para detectar y censurar vaginas, penes y pezones pero no las frases “te odio, muérete”, “you should be deported to Mexico”, “fuck you monkey nigger”, “heil Hitler”, I will beat you, bitch”. Lo erótico es ilegal. Odiar no.

Cuánta más piel más atención. Los ojos, el pelo, la boca, los lunares, ya casi no cuentan.

Un like juzga el trabajo de un artista. “Me parece una gran pieza de arte, pero si no tiene miles de seguidores no puede ser bueno.”

El nieto estuvo divirtiéndose mucho con sus amigos en las vacaciones de fin de año en casa aunque casi no paró ahí.  El tiempo se fue entre varias fiestas, algunos conciertos, antes de volver en enero a su escuela en una ciudad distante. Decir que no le dedicó tiempo a su familia sería injusto. Ha puesto un texto larguísimo en Facebook e Instagram felicitando a todos por la Navidad y diciendo lo mucho que quiere sus padres, a sus abuelos, a sus primos. Los abuelos, que viven a sólo dos cuadras, repiten los días uno detrás de otro, viendo televisión y haciendo las pequeñas cosas de siempre. Cada vez reciben menos visitas de la familia, y esta vez el nieto no le alcanzó el tiempo de ir a verlos. No tienen ni idea de lo que es Facebook o Instagram.

Cada mensaje spam, cada invitación a jugar Candy Crush, cada solicitud de amistad, quiere tu dinero.

Estimado Casanova digital que me lees, nos tengo pésimas noticias. Que una chica le de like a nuestra foto no significa que quiera hablar con nosotros. Ni que le gustemos, ni que quiera conocernos, ni tocarnos, ni besarnos. Mucho menos que quiera copular con nosotros o que pretenda tener una relación con planes de bodas y tener una hermosa familia repleta de felicidad. Significa…que…le…gusta…la…PUTA….foto. Duele, ya sé….but let’s get over it. PUNTO FINAL.

Veganos publicando platos repletos de verde. Runners publicando kilómetros y horas corridas. Hipsters publicando fotos de barbas frondosas hasta el pecho. Youtubers que se meterían en la jaula de un león por un puñado de views. Un influencer por cada 3 personas normales. Metrosexuales, fofisanos, fitness, emos, testigos de Jehová, anarcocomunistas, todos queriendo que nos unamos a su redil. Groupies que pagan muy caro para ir al concierto de su banda favorita para luego verlos solamente mediante la pantalla de sus celulares, mientras transmiten por FaceLive.

Es una pena que Darwin se perdiera todo esto.